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El mes pasado corregí una novela de una potencia narrativa arrolladora. Pero lo que quiero hacer constar es algo todavía más placentero para mí, algo que debería ser norma pero resulta excepción: la editorial que me contrató hace constar en su página de créditos el nombre del corrector de cada libro que publica.

Propongo a mis colegas editores, correctores —y lectores en general— que dejen un comentario informando de todas aquellas editoriales que respetan nuestra profesión, haciendo figurar nuestras señas. Cuando sumen un buen número haré un listado y lo publicaré aquí mismo y en redes sociales.

Tiraré la primera piedra: la editorial a la que hago alusión en el primer párrafo se llama Olmo Ediciones y se especializa entre otras temáticas en historia, arte y medicina. Agradeceré mucho aporten nombres de editoriales que, como esta, tienen la ética suficiente para no invisibilizarnos.

Ese listado de editoriales servirá como referencia no solo entre nosotros sino también para todos los lectores, que sabrán a quien vituperar cuando encuentren demasiadas erratas en cada libro que lean si la editorial que lo publica incluye el nombre del profesional que lo corrigió. Todos ganan.

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